Adiós Tokio 2020


El sueño japonés -en medio de una pandemia y parte de una nación en contra- culminó el 8 de agosto de 2021

Luza Medina González



Encontrar una papelera disponible era misión imposible. Había polícias en cada esquina y varios puntos de seguridad. No había foto en los anillos afuera del estadio ni cola para hacerlo. Era el día de Clausura de los Juegos Olímpicos Tokio 2020.

Para ingresar necesitabas una invitación o un sticker extra en la acreditación. Había una larga fila de periodistas y fotográfos que avanzaba rápido. Ya en el recinto podías ver a los voluntarios sentados con las banderas de todos los países. 

El cielo estaba despejado a pesar de que había llovido toda la mañana. Era una noche perfecta para despedir a los Juegos Olímpicos más raros de la historia. Repletos de exámenes de covid, controversias y sin espectadores en la mayoría de sus disciplinas.

Los Juegos Olímpicos Tokio 2020 representaron normalidad en medio de una pandemia, pero también se dispararon los casos de covid 19 en Japón. Un país que con el cierre de fronteras y diversas medidas a tiempo, había logrado contener el aumento de casos durante un año y medio.

Este desagrado estuvo presente afuera del estadio. Alrededor de 30 personas manifestaron su desacuerdo a través de consignas y pancartas.

La ceremonia comenzó a las 8:00 pm. Un espectáculo impecable de luces y colores. Con un video recopilatario de los momentos más emblemáticos durante estos 17 días, en el que destacó Yulimar Rojas y su triple salto de récord olímpico.

La perfección japonesa estuvo presente. Un juego de luces con la forma de los anillos olímpicos que solo se podía ver en los televisores. "Cada partícula de luz se une para formar los anillos olímpicos, un símbolo atemporal de unidad mundial que reúne a millones en una celebración compartida", dijeron los organizadores.



Luego sonó el Himno de la Alegría de Beethoven y se izó la bandera de Grecia, país en el que nacieron los Juegos Olímpicos. Esto en medio de un performance internacional. “No me gusta eso. No representa Japón”, dijo un voluntario japonés asistente.

Pero la representación japonesa venía después con un cantante y bailes típicos de los matsuri (festivales) de verano, cancelados por la pandemia. Entre ellos Ryukyu Eisa, Nishimonai Bon Odori y Gujo Odori.

Durante la ceremonia se le rindieron homenaje a los 71.000 voluntarios que ayudaron a producir este evento. "Expresamos nuestra gratitud por las innumerables personas que nos brindaron su fuerza y nos ayudaron a llegar a la ceremonia de clausura", afirmaron los organizadores.



Luego de ceder la bandera a Francia, los fuegos artificiales al mejor estilo de un Hanabi japonés ayudaron a despedir a los atletas que aún permanecían en la ciudad de Tokio.

Un gran arigato de agradecimiento y cientos de bailarines con banderas y expresión de agradecimientos acompañaron a los atletas hasta su autobús de regreso. Habían finalizado unos Juegos Olímpicos “extraños”, sobrios y muy bien organizados. Ahora queda esperar 3 años para ver a Francia 2024.


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