Cosas que nadie te dice de emigrar



Por Katherine Lemus

Hay ciertas cosas y momentos que nadie te dice cuando tomas tu maleta y decides empezar de 0. Y no se trata del montón de papeles y documentos que serán parte de tu equipaje, ni de la eterna espera de un documento de identidad para sentirse medianamente "estable". Hay otras cosas que son igual de "pesadas" que esos 23 kg de sueños y anhelos.

Nadie te dice tendrás que empezar de 0 un par de veces y no solo llegando.

Nadie te dice que muchas veces te abrazarás en soledad y sin que nadie lo sepa solo para continuar.

Nadie te dice que irás conociendo gente en tu misma parada, pero que eventualmente tomarán distintos trenes al pasar el tiempo y que solo pocos estarán con un café a tu lado acompañándote del frío en tu misma estación.

Nadie te dice que tendrás que hacerte más consciente de tus emociones y saberlas administrar para en ocasiones no flaquear.

Nadie te dice que el amor será un poquito más difícil, porque últimamente amar es tremendo acto de valentía y no todos lo somos.

Nadie te dice que a pesar de que pase el tiempo, los fucking cumpleaños de tu familia duelen como golpecito en el dedo gordo del pie y si pensaste, "auch" tranquilo que yo también.

Nadie te dice que de alguna manera u otra te conviertes en tu propio superhéroe cuando recuerdas todo lo que superas y sigues allí parado con tu capa llamada sonrisa.

Nadie te dice que hay días que duelen más que otros cuando sueñas que estás en tu casa y al despertar recuerdas que el sueño se quedó a km de distancia en tu subconsciente, pero fue lindo abrazar oníricamente hablando, tu hogar.

Nadie te dice que ver las arruguitas de tus papás por videollamada es un claro signo de que el tiempo está pasando y claramente no es con ellos.

Nadie te dice que el insomnio es un monstruo que se alimenta de esos pensamientos que no puedes callar cada noche y que algunos te acompañan desde el día que decidiste salir de casa.

Nadie te dice que los despechos y guayabos son más amargos sin la sopita de tu mamá que en silencio te calmaba el corazón.

Nadie te dice lo duro que es lidiar con un luto a distancia. Que tal vez al despedirte de algunas personas pensaste que era la última vez, más no la aceptaste porque jamás aceptaremos algo así con nuestros seres queridos.

Nadie, absolutamente nadie te dice que casi 6 años después simplemente todo esto son aprendizajes de la vida misma, pero que a unos cuantos km de distancia de casa iban a doler el doble.

Y por supuesto también hay un montón de cosas buenas que suceden al emigrar que compensan o equilibran todo esto, sin embargo es solo un #DESAHOGO porque a algunos nos hace bien con las letras simplemente drenar.

¡Gracias universo, seguimos aprendiendo! 
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