Mafer Bandola, sumar mensajes edificantes para la mujer


La música venezolana, ejecutante de la bandola llanera, se dedica no solo a potenciar el instrumento en escenas internacionales; además forma parte del movimiento social Yo Te Creo Venezuela que trabaja en articulación con otras organizaciones en el mundo por la defensa de los derechos humanos, en contra de la violencia hacia la mujer, del abuso de menores y el abuso de poder


María Angelina Castillo


María Fernanda González, mejor conocida como Mafer Bandola, es una artista venezolana nacida en Barquisimeto, estado Lara, representante de la bandola llanera. No solo construye y potencia perfiles para la presencia de la mujer como ejecutante de instrumentos de música tradicional, sino que defiende la idea del artista como ser integral que se involucra en las causas comunitarias.

Actualmente participa en una residencia artística online que conecta a artistas “comprometidos con el avance de la equidad y la justicia social”, dice, organizado por el East-West Center, en asociación con Giant Steps Music. Además, se prepara para el nuevo formato de #BandolaViajera, un broadcast en el que habla de las diferentes vertientes de la bandola llanera en el mundo. Y produce la segunda edición de la conferencia online en español LATÍNICA, latinas en la industria de la música.

Llegó a la bandola por casualidad. En la búsqueda de actividades para su desarrollo integral, sus padres decidieron inscribirla en un curso de cuatro. Pero no había cupos disponibles; mientras que para estudiar bandola llanera sí. “Aunque no sabíamos qué instrumento era ese, fue allí que comenzó mi relación”, recuerda. Tenía entonces 8 años de edad.

“Me gusta decir que la bandola me encontró, porque sin saber, llegué a lo que sería mi modo de vida hasta hoy día, gracias a la bandola llanera aprendí a reconocer la música como herramienta de transformación social, aprendí de mi cultura y a valorar lo bueno de ser música venezolana, también aprendí que lo propio es lo que nos hace universales”, agrega.

Sin embargo, su relación con el arte había comenzado mucho antes, en casa: “Mis padres eran amantes de la música, no fueron músicos pero sí que escuchaban buena música en casa, allí creo comienza mi formación sobre todo auditiva. A mis 12 años de edad recibí formación formal con la bandola llanera, gracias a mi maestro Carlos Hidalgo. En paralelo estudié en un plantel integral para las artes, donde aprendí muchas otras disciplinas y también piano, cuatro, maracas, canto. Después allí fue todo muy autodidacta respecto a la bandola: aprendí por tradición oral e instinto, por repetición y por oído, y gracias a encuentros esporádicos con algunos de los referentes y talentos del instrumento”.

Posteriormente, y durante cinco años, formó parte del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, en la ejecución del violín. También ganó becas y residencias artísticas en Brasil y Estados Unidos.  

“Hoy día y gracias a la colaboración con artistas de diversos universos musicales pienso que mi formación en la música es ecléctica. Luego de convertirme en 2017 en la primera mujer en ejecutar la versión eléctrica de bandola llanera, mi formación continua en las exploraciones de esta área desconocida, por otro lado trabajo y compongo con la agrupación panamericana LADAMA, constituidas por cuatro mujeres de cuatro países. (Brasil, Colombia, Venezuela y Estados Unidos) donde siempre estoy formándome”.

Mafer Bandola es, además, una las integrantes del movimiento Yo Te Creo Venezuela que alza la voz y brinda espacios a las víctimas de violación y acoso sexual; además de sensibilizar y concientizar sobre la violencia de género, el abuso de menores y el abuso de poder.

¿Cuáles han sido las principales barreras que has encontrado como bandolista?

El no tener referentes femeninos lo hizo un camino solitario, por lo general no tenía la edad ni el género para estar en espacios de colaboración y exposición de la tradición musical venezolana, son pocos esos espacios donde me sintiera segura y respetada como música en búsqueda de un desarrollo profesional como ejecutante. Además la concepción de que jamás serás lo suficientemente buena por el hecho de ser mujer fue uno de los mayores retos. Pero agradezco a mis padres, maestros y amigos que en el camino me dieron el soporte que necesité.



¿Cómo surge el movimiento Yo Te Creo Venezuela?
Creo que el movimiento surgió como consecuencia de varios factores. Los numerosos testimonios de víctimas de acoso y abuso en Venezuela publicados en las redes desde hace años así como los más recientes. La violenta desacreditación y revictimización a las sobrevivientes que contaban sus testimonios en redes por parte de la comunidad. La desinformación y ausencia de empatía en la audiencia, que señalaba los testimonios como casos aislados y excepciones. Debido a la falta de un espacio seguro para la víctima, compartir su historia y liberarse del trauma del abuso, la necesidad de un lugar donde sentirse escuchada o leída. Un comunicado de al menos 70 mujeres del gremio del arte, comunicaciones y entretenimiento en rechazo a la violencia de género dentro del gremio, y en soporte emocional a las víctimas, se publicó en la cuenta @YotecreoVzla, lo que sirvió como plataforma para compilar y compartir en un solo lugar los testimonios ya expuestos por las víctimas en sus propias redes sociales, mostrando sus caras o desde el anonimato.

El movimiento lo integran voluntarios dentro y fuera del país, líderes feministas de diferentes corrientes, activistas, profesoras universitarias, estudiantes universitarias, abogadas, sobrevivientes, psicólogas, padres y madres, además de todo aquel que sigue usando el #Yotecreo para la progresiva y definitiva erradicación de la violencia de género en Venezuela. Es un movimiento social con enfoque de género. No es nuevo, es una continuidad a muchas acciones articuladas.

¿Qué actividades han realizado y cuál es el siguiente paso?
Principalmente abrir un “espacio seguro” para la conversación, la contención y el acompañamiento moral a las sobrevivientes. Recibimos al menos 600 testimonios de los cuales hemos analizado un porcentaje y comenzamos a canalizarlos de acuerdo con la necesidad de las sobrevivientes: aquellos que necesitan asesoría psicológica y aquellos que solicitan asesoría legal con abogados. Todo esto gracias a que trabajamos en articulación con otras organizaciones con protocolos y políticas de atención ya desarrollados para estos casos. El movimiento (que es de todes) ha logrado mantener la conversación en la agenda pública. Estamos aprendiendo de todas y cada una, de las protagonistas con años en las organizaciones, como de los liderazgos más recientes. Conversamos y asistimos a sus actividades, contenidos y experiencias sobre estos temas. Nos articulamos y crecemos juntas. Estamos planificando en base a las necesidades de las víctimas talleres, conversatorios y campañas informativas. Además de herramientas creativas para su empoderamiento.

¿Qué consideras es lo más importante de este tipo de activismo social?
En el contexto mundial de una pandemia, además del contexto de la crisis económica y social en el país, sin mencionar los altos niveles de impunidad, la organización, la logística y la exigencia de espacios seguros para una vida libre de violencia a la mujer venezolana es casi nula. Pero las víctimas consiguieron en las plataformas digitales la forma de contarlo, abriendo así la conversación. No todas las víctimas sienten su sanación al denunciar, a veces solo quieren contarlo para que no le pase a alguien más, para comenzar a sanar, para liberarse del trauma, y por otro lado para recuperar una voz que tal vez por mucho tiempo fue silenciada. Las organizaciones consiguen en las plataformas un medio para ayudarlas y brindar el soporte que necesitan. Lo importante de estos movimientos sociales es que las sobrevivientes no se sienten solas. Cifras de 2020 indican que de los 4.2 millones de usuarios activos en Instagram en Venezuela, 59% de eran mujeres. Esto habla del rol importante que tienen las mujeres en pro de la defensa de sus derechos humanos.

El feminismo es un profundo océano de ideas, ¿cómo defines la vertiente que defiendes?
Reconozco la diversidad en necesidades y experiencias de todas y cada una de las mujeres, defiendo las alianzas como base de la organización colectiva del movimiento feminista, esta es la que se conoce como feminismo interseccional.


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