Las ciudades enamoran

Te recuerdo tormentoso y caótico, pero también como un lugar que me regalaba momentos únicos, pues así son los amores y aún más, así son los primeros amores siempre te dejan marcados. Hay espacios de ti que los recuerdo y añoro con anhelo.

Eres un amor como siempre he dicho que pocos entendemos, nunca me sentí que no perteneciera a ti pero quizás te empecé a vivir en uno de tus peores momentos y por eso me tuve que ir. Sin embargo conservo los recuerdos más importantes de mi vida en tus calles y a donde voy llevo tu esencia. Cuando digo que fuiste mi primer amor es porque de verdad lo fuiste, de ti me enamoré muy pequeñita, quizás en Los Próceres o contemplando la antigua vista de mi casa frente a la UCV donde el Ávila adornaba de fondo, no recuerdo cuándo pasó pero pasó y ahora debo confesarte que ninguna como tú. La huella que dejaste en mi sencillamente es especial porque eres mi ciudad.

El imponente Ávila está en mi corazón, no creo que haya un lugar que pueda reemplazarlo para mí y cada rincón de mi acelerada urbe Caracas, guarda momentos especiales que ni París podrá borrarme.

Pero el tiempo pasó y tomé un avión que me presentó la “ciudad del calor” pero que igual está en mi corazón. Llegué a Ecuador, la mitad del mundo, la capital mundial del banano, el país de los volcanes y el famoso encebollado. Guayaquil me acogió por un tiempo que quizás de lo intenso que fue, sentí que me marcó demasiado y ¿cómo no hacerlo? si nunca había vivido en otro lugar que no fuera Caracas, si para mí la costumbre era el Metro, el Ávila, caminar por Altamira y llegar sana y salva a casa.

Nunca nació el amor sino hasta que supe que mi estadía tenía los días contados, allí de algún modo empecé a extrañarte porque como dice el slogan #AllyouneedisEcuador y si debo ponerte algún calificativo es “mágico” porque vaya que eso tiene la tierra ecuatoriana, tiene magia o al menos para mí la tuvo y hoy que ya no estoy, igual quiero agradecerte cada hermoso atardecer, cada temperatura que sobrepasaba los 30º y me enloquecía, cada paseo a solas por el Malecón, cada plato ecuatoriano y no dejaré por fuera cada viaje mágico que me hizo conocerte aún más, porque gracias a ti descubrí que cuando vuelas el mundo está a tu alcance, solo tienes que dar el primer paso.

Pero llegó el día y también tuve que partir, escogí un lugar mucho más elitista y acelerado para vivir. Nos estamos conociendo aún, no llevamos mucho tiempo pero siento que me gusta descubrir su historia, detalles, y cada lugar que esconde.

En pleno invierno decidí empezar nuestra historia, una que no puedo saber hasta cuando durará, pero que cada día me encanta vivir más porque confieso; me gusta caminarte, me gusta recorrerte, siento que cada día es un descubrimiento y aunque eres acelerada tienes una personalidad intrigante, no eres tan “oscura y fría” como algunos dicen. Al contrario, tu cordillera arropa la ciudad pintándola con una tonada que me gusta ver al despertar. Santiago no es apto para quienes amen la tranquilidad, no es apto para aquellos que no soportan el caos, creo que tampoco es apto para los que no toleran climas bipolares. Pero confieso que en mi paso por los pocos países que conozco me atrapan los lugares acelerados, llenos de cultura en las calles, con lugares “underground” como yo los llamo. Es grato estar en un lugar donde un músico expresa su arte en la calle, porque de eso se trata una ciudad, de poder vivirla.

No viví mi primer amor (Caracas) en los años 80, no tuve esa dicha, pero muchos me dicen que Santiago es la Caracas de esa época y quiero agradecerle por mostrarme en el futuro el reflejo de una ciudad que no viví. No sé si seas mi tercer amor, no sé si seas el definitivo y decirte que contigo me quedaré, pero mientras esté aquí te viviré cada instante como el resto de mis amores.

Las ciudades tienen personalidad ¿Cómo te gustan a ti?



Por @keylemus.
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