Free Convict quiere exportar el freestyle venezolano


A Dosk se le ocurrió exportar la liga de freestyle que han ido consolidando en Venezuela: Suéltale el Beat. De esta forma, logró realizar el 28 de noviembre de este año la primera edición en Manizales.

Por Lizandro Samuel


Desde hace dos años, Francisco Vargas —A.K.A. Dosk— está residenciado en Colombia, emigró buscando una mejor vida dado que, además, tiene pasaporte colombiano por su ascendencia familiar. Mientras se adaptaba estuvo menos activo con Free Convict, el grupo musical al que pertenece y que es al mismo tiempo un proyecto de reinserción social. Sus compañeros en Caracas han seguido activos, produciendo un álbum que aún no ha salido y un nuevo video musical que acaba de estrenarse, por lo que a Dosk se le ocurrió exportar la liga de freestyle que han ido consolidando en Venezuela: Suéltale el Beat. De esta forma, logró realizar el 28 de noviembre de este año la primera edición en Manizales.


Pasaste un año en Barranquilla y ahora estás en Manizales. ¿En qué has estado trabajando allá?

En la economía informal: vendiendo chuchería, cigarros. En una chaza, que es como un carrito que mandamos a hacer con un coche de bebé de segunda y una maleta antigua. Arriba le ponemos caramelos, cigarros, chupetas, pepitos. Con eso salgo para la calle. En Barranquilla, vendía empanadas con mi esposa, y helados. Agua, energizantes, refrescos, jugos. Vendíamos en los semáforos.



Y te dio chance de exportar uno de los proyectos de Free Convict, que es Suéltale el Beat

Desde que salí de Venezuela tenía eso en mente. De sacar el proyecto adelante. Cómo seguir con la labor social y seguir con el proyecto de Free Convict: internacionalizarlo. Aproveché el auge que teníamos con las batallas, con Suéltale el Beat, y empecé a caminar, a recorrer plazas, a hablar con la gente. A mostrarle el proyecto a los chamos, que vieran los videos de las batallas que habíamos realizado. Después me fui un poco más a lo que son las alcaldías para conseguir los permisos. Con mi esposa mandamos a hacer las camisas. Un pana que está en Estados Unidos nos colaboró con los pendones, con el dinero para la ropa. Poco a poco reunimos el dinero para el premio del campeón y, bueno, gracias a Dios se dio la batalla.

¿Hubo algún venezolano compitiendo?

Participaron dos venezolanos. Uno que rapea en las camionetas y otro que trabaja en una tienda, pero quedó campeón un colombiano.

Fue un evento underground cien por ciento...

Cien por ciento. Aquí hay un movimiento muy fuerte que se llama La Manada Free y por medio de ellos se logró. Mauricio, de Habitat Music en Venezuela, me dio el número de un pana de él en Medellín. Allá era donde inicialmente iba a hacer la batalla, pero hubo muchas complicaciones burocráticas. El pana de Mauricio me dijo que podía ayudarme con unos contactos para conseguir los permisos en Manizales, que es donde ya yo estaba viviendo. Él me hizo el enlace con la gente de La Manada Free, que es uno de los movimientos más undreground que hay aquí, y por medio de ese grupo logré los permisos para hacer la batalla en Manizales y cuadré la fecha.

Una experiencia nueva, pues cuando estabas en Venezuela organizaban todos los Free Convict. Esta vez te tocó a ti solo.

En Venezuela se nos hacía un poco más fácil gracias a la productora Capitolio, gracias a Otro Enfoque y otras organizaciones que nos apoyan. Pero acá en Colombia yo solo, venezolano, exconvicto, que te habla de un proyecto de reinserción social… Porque en Venezuela nos pueden conocer como Free Convict, pero cuando tú le hablas de Free Convict aquí a alguien que escucha por primera vez el proyecto, que le dices que saliste de un penal y estás trabajando en la reinserción social, muchos no te creen. ¿Por qué? Porque han venido muchos venezolanos a Colombia que no hacen las cosas bien y entonces, como quien dice, por uno pagan todos. Por eso me costó tanto tiempo. Me llevó dos años en Colombia poder organizar esto.

¿Hay expectativas para hacer reediciones?

Claro que sí. Los chamos de Manizales quedaron súper contentos. Uno de los competidores me dijo que le pareció una de las mejores competencias que se han hecho acá. Y eso que organicé yo solo. Imagínate lo que haríamos si estuviéramos dos o tres más Free Convict aquí.


¿Hay planes de eso, de que viajen más compañeros a ayudarte?

Sí, puede ser. Quizá para el año que viene.

¿Qué diferencias ves en cuanto a estructura en la movida del freestyle venezolano y el freestyle colombiano?

Uy, mucha. En cuanto a estructura, aquí Red Bull te monta una batalla rápido. Cuatro Barras de España, que es una liga de allá muy reconocida, también tiene una sede en Medellín. Junto a ellos, con el favor de Dios, el año que viene vamos a organizar otro evento de Suéltale el Beat. Aquí en Colombia, a nivel de producción, diferentes organizaciones consolidadas te montan un evento, un sonido, visuales, una tarima, ¡uff!, demasiado pro. Hay muchas competiciones de diferentes niveles. Ahorita, Urban Rooster va a hacer la primera FMS Colombia, por ejemplo.


¿Está confirmado ese evento con Cuatro Barras?

Sí, hermano. Lo voy a organizar yo. No te tengo la fecha, pero ya está cuadrado con los hermanos de Cuatro Barras, ellos me van a hacer el espacio en Medellín. Lo que tengo es que volver a organizarme como hice con este: buscar el lugar, las franelas para los chamos y el jurado, alquilar un toldo, conseguir el premio. Gracias a Dios, después de esta primera batalla me quedaron cosas que me van a servir: los pendones, los banderines, etc. Pero obviamente tengo que conseguir recursos para esta nueva edición.

La idea es llegar a un punto en el que podamos organizar Suéltale el Beat con recurrencia. Que se anuncie una fecha y se lleguen 300 o 400 chamos a participar, como actualmente pasa en Caracas. Sí se puede, porque, por ejemplo, aquí Cuatro Barras organiza una batalla y se pueden llegar hasta 200 competidores. La Freestyle de la 72, que está en Cali, donde hicieron el primer monumento al freestyle, ellos convocan una batalla y son 350 o 250 chamos que llegan a competir. Mínimo 150.

Números impresionantes. Uno conoce a Marithea o a Valles-T que son los más famosos ahorita, pero entiendo que detrás de ellos hay un montón de gente que quiere llegar a sus puestos...

Aquí hay demasiados. En Venezuela no hay apoyo para los freestayler. Un Trébor, un Abstracto, un Indriago no tienen un manager como lo tiene Letra, que también es venezolano pero, por ejemplo, pegó con la Red Bull y ahora tiene todos los apoyos ahí. Fíjate en Lancer Lirical. Para poder surgir tuvo que pagar su billete e irse a México. Pero acá en Colombia es distinto, acá te apoyan. Estas iniciativas las impulsan. Y si hay un chamo que tiene talento, le dan todo. Aquí hay muchos freestylers, no solo Marithea o Valles-T. Hay muchos, unos más conocidos que otros. Y muchas competencias. Por ejemplo, yo voy ahorita a competir en una batalla que se llama En el cable, la hacen todos los viernes. Y ahí hay nivel. Tengo que batallar contra 20 o contra 30 para poder llegar a una semifinal.

En Venezuela hay bastantes freestylers que tienen un súper talento, pero lo que necesitan es apoyo económico. Porque sino nosotros fuéramos la mejor potencia en freestyle.

¿Tienes planes de hacer vida de competidor allá?

Sí, claro. Aparte de esa competencia a la que voy el viernes, yo batallo todos los fines de semana. A mí me gusta rapear. A mí me salvó la vida la música y el freestyle.

Vienes cosas nuevas con Free Convict. ¿Cómo estás colaborando tú en la parte musical?

Sí, totalmente, sigo activo. Nuestro compañero Alexis, 45Flow, está en Cúcuta actualmente, pero hace cuatro meses estaba en Bogotá. Y yo viajé a Bogotá para que ambos grabáramos nuestros temas para lo que es Volumen II, el segundo álbum de Free Convict. Yo supe que venía el segundo álbum y no me quise quedar afuera. Está bien esto de estar organizando, pero a mí me gusta mi música, me gusta componer, cantar, estar en una tarima representando. Entonces, hablé con Andrés Figueredo, que es nuestro manager, y le dije que yo no me quería quedar fuera del proyecto, como lo hicieron otros Free Convict que salieron del país y se desinteresaron. Andrés me preguntó qué música tenía. Yo le pasé lo que había compuesto. Gracias a Dios me pagó mi pasaje para Bogotá, mi estadía en Bogotá, nos pagó nuestra pauta. Nosotros grabamos nuestras voces y las enviamos para la Habitat Music, que es quien nos está produciendo. Y bueno, ahora esperando que salga Volumen II.

¿Hay alguna canción tuya que vayan a incluir en el álbum?

Sí, creo que está Mi versión. Creo que es la que van a elegir, que es la historia de Free Convict desde el inicio, desde que estábamos en la cárcel. Empieza así: “Todo comenzó / apunta de freestyle / en la penitenciaría / donde la vida no era nada light / donde hay que ser claro y serio todo el time / y por una mala acción te ponchan al primer strike / Suéltale el beat, casi siempre le decía a Elio / y prendía un freestyle muy serio junto con el Terro / el ánimo subía / con la improvisación / los presos se acercaban / a prestar atención / llegaban Freedom y Trébor / desde otro pabellón / y así podían ver / una explosión de flow (…)”.

¿A cargo de quién queda la selección final de canciones?

Creo que de Mcklopedia, Mauricio y Daniel el As. Yo de todos modos ahorita en enero voy a mandar tres canciones más que tengo por ahí, porque mientras más canciones mande más oportunidades tengo de aparecer en el álbum, ¿me entiendes? A mí me da burda de nostalgia todo lo que pasa por allá. Ahorita se estrenó el video Millo, que está burda de fino. Y, bueno, en los videos sí no tengo cómo aparecer ahorita. Gracias a Dios, al menos, ya encontré cómo combatir la nostalgia haciendo la chamba por aquí.

Cuéntame del fotolibro, para el que están haciendo el crowdfunding.

El libro es un sueño tanto para mí como para todos mis hermanos, para Free Convict. Allí vas a encontrar fotos inéditas, también historias narradas por nosotros desde la cárcel. Contadas sin tabú. Y también te va a mostrar la transformación que tuvimos desde el día uno hasta ahorita. Ojalá se nos pueda dar. Estamos recaudando para poderlo imprimir. Quiero invitar a colaborar a todo el que pueda donar un granito de arena, para que podamos seguir creciendo, apostando al cambio y a la resiliencia. Para que el proyecto se siga expandiendo y podamos ayudar a otros.

Entiendo que el libro también complementa la película, Cuando te trazas una meta, que van a presentar el 17 de diciembre.

Sí, ese documental es de Bambú [Oscar Castillo] también. Pueden revisar en nuestras redes cómo comprar las entradas.


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