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Taylor Hawkins, no hero


Quien nos dejó no fue un héroe. Seguramente nunca fue su intención serlo, pero sí fue sin duda capaz de conectar con fibras que a muchos nos mueven.

Por Reynaldo Hernández
Twitter: @reynaldoahm 

"I make my living by doing rock and roll.
I have nothing to complain about".

Taylor Hawkins

Fotografía de su Instagram

El pasado 25 de marzo el mundo de la música se conmovió con la trágica muerte del baterista Taylor Hawkins. El músico texano fue durante veinticinco años el co-creador de uno de los sonidos más reconocibles del rock mundial: Foo Fighters. Hawkins fue colaborador de Alanis Morrissette —quien se encontraba en la cúspide de su carrera en ese momento— hasta que se unió en 1997 a la banda de Seattle. 

“Fue una especie de amor a primera vista, que encendió una llama gemela musical que sigue ardiendo hasta hoy. Juntos, nos hemos convertido en un dúo imparable, en el escenario y fuera de él, en busca de cualquier aventura que podamos encontrar”, escribió Grohl en su libro, publicado recientemente.

Esas palabras, y la confianza de Hawking para mudar de proyecto, hablan del gran vínculo que los unió. Junto al resto de los integrantes de la banda crearon un ritmo inconfundible que, con la propuesta lúdica de sus videos, pero especialmente con las letras de sus canciones, siempre ha llamado poderosamente la atención, provocando un sinfín de interpretaciones. Por eso, su capacidad para conectar con la audiencia está cimentada en la declaración que el mismo Grohl dio en el programa de Kelly Clarkson al ser cuestionado sobre el significado de Learn to fly, una de las rolas más icónicas de la banda:

“Pueden ser 50.000 personas cantando la misma letra, pero por 50.000 razones distintas porque significan algo específico para ellos. No la cantan por mis motivos, lo hacen por los suyos. Incluso las letras más oscuras buscan curarte de alguna forma. Hay esperanza, es muy importante mantenerla”.

Un claro ejemplo de cómo la banda conecta de manera especial con sus seguidores, fue cuando en el 2015 respondieron al llamado que desde Cesena, Italia, hicieron más de 1000 fans para pedirles un concierto en su ciudad:


La respuesta llegaría poco después:


Y al cabo de unos meses, el concierto se llevó a cabo. Magnífica respuesta que, aunque está presidida por Dave, a todas luces refleja el espíritu de los integrantes de la banda. 

Ese espíritu está reflejado en su forma de compartir con sus fans, en la atmósfera de cercanía que generan. Esa tesis se confirmó hace apenas unos días, cuando el propio Hawkins protagonizó un episodio con una joven seguidora paraguaya, a quién recibió luego de que la chica hiciera un performance impulsada por el objetivo de conocerlos.

Esta pequeña reseña tiene como propósito resaltar la huella real que deja Taylor en nuestras vidas. Foo Fighters —al margen de cualquier preferencia musical— nos ha brindado felicidad, una forma especial de conciliarnos de nuevo con los eventos menos afortunados que nos invaden cada día, sin caer en lo dogmático o aleccionador, y él fue parte sustancial de ese legado. Porque no, nunca volverá a ser lo mismo. Sin que eso signifique que quien nos dejó fue un héroe. Seguramente nunca fue su intención serlo, pero sí fue sin duda capaz de conectar con fibras que a muchos nos mueven.
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