Una araña con patas humanas


Por Vero Florez



Viernes, 8 de abril de 2004.

Querido diario:

Hoy vi una araña de ocho patas humanas. Creo que se comió a mis papás, no estoy muy segura.

Yo sé que las arañas normales tienen ocho patas, pero son unos palitos peludos. Estas, en cambio, eran brazos con manos y piernas con pies. Era gigante y color carne, pero yo estaba medio dormida cuando la vi, entonces no estoy muy segura. Tal vez fue una pesadilla, pero, si fue verdad, tal vez debería decirle a mis padres que una araña gigante estaba sobre su cama. Y creo que estaba haciendo un nido, porque se movía como si estuviese poniendo huevitos.

A mí me dan mucho miedo las arañas. Bueno, no tanto miedo, pero sí me parecen asquerosas, así sean negras, marrones, color carne, con patas normales o patas humanas.

El fin de semana pasado vimos una película que se llama El viaje de Chihiro. Resulta que los papás de la niña ya habían comido tanto que se transformaron en cochinos. Bueno, hoy mis papás y yo fuimos a un restaurante donde yo me comí una hamburguesa y ellos unas costillas embadurnadas con BBQ. Se las comieron con unos guantes de plástico muy graciosos, parecía que iban a lavar pocetas. Me dijeron que quedaron muy satisfechos, como si fueran a explotar. Además comieron papas fritas. Así que creo que también pudo ser que les pasó lo mismo que a los papás de la película. Tal vez las costillitas BBQ y las papas fritas hacen que te transformes en una araña humana gigante que deja huevos en las camas de los adultos.

Te voy a contar lo que pasó después ese día: estaba durmiendo y me dieron muchas ganas de hacer pipí. Un fastidio, en la mitad de la noche me levanté al baño. Me froté los ojos con las manos mientras salía de la cama, luego encendí las luces y caminé adormecida todo el camino. Lo peor fue que cuando me senté en la poceta vi que en la parte de arriba de la pared de enfrente había una araña negra. Me agarró de sorpresa y lo más normal que se me ocurrió hacer fue ir al cuarto de mis papás para decirles que había una araña asquerosa que no me dejaba hacer pipí tranquila.

Ahí fue cuando la vi. O sea, a la araña amorfa esa que tuvo la educación de cerrar la puerta del cuarto de mis papás para poner sus huevos en paz. Bueno, se supone que esa araña eran mis papás, pero, por alguna razón, no estaba muy segura. Si era como en la película, ellos volverían a la normalidad y yo conocería a un muchacho que se convertiría en dragón.

Estaba muy confundida, realmente no sabía qué pensar. Y tenía mucho sueño.

No recuerdo qué pasó después, creo que me volví a dormir.

Todavía pienso en la araña con patas humanas. No le pregunté a mis papás y ellos tampoco me dijeron nada.

Tal vez la araña color carne escondió sus huevos luego de verme.

Tal vez mis papás deben dejar de comer costillitas con salsa BBQ y papas fritas.

[Texto generado en el “Club de escritura” de Círculo Amarillo, facilitado por Lizandro Samuel]
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